El riesgo país de Argentina profundizó su tendencia descendente y se ubicó en torno a los 421 puntos básicos, su nivel más bajo desde 2018. La mejora acerca al país a la barrera de los 400 puntos, un umbral observado con atención por el Gobierno y los mercados ante la posibilidad de recuperar el acceso al financiamiento internacional en condiciones menos costosas.
La caída estuvo acompañada por una nueva mejora en el precio de los bonos soberanos argentinos en dólares. Cuando el valor de esos títulos aumenta, su rendimiento disminuye y se reduce la diferencia respecto de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, que es la referencia utilizada por el índice elaborado por JP Morgan.
El indicador ya había descendido hasta los 437 puntos el 12 de junio, después de tocar un mínimo intradiario de 433 unidades. Desde entonces continuó avanzando hacia niveles que Argentina no registraba desde hace ocho años.
Qué significa un riesgo país de 421 puntos
Un riesgo país de 421 puntos básicos significa que la deuda soberana argentina paga aproximadamente 4,21 puntos porcentuales más que un bono equivalente emitido por Estados Unidos.
Por ejemplo, si un título del Tesoro estadounidense de duración similar ofrece un rendimiento del 4%, un bono argentino debería pagar teóricamente alrededor del 8,21%. El cálculo es orientativo, ya que la tasa final también depende del vencimiento, la liquidez y las condiciones particulares de cada emisión.
Aunque el nivel sigue siendo alto frente a otros países de la región, la diferencia respecto de años anteriores es considerable. En septiembre de 2025, el indicador había superado los 1.400 puntos en medio de las dudas sobre la continuidad del programa fiscal del Gobierno.
Por qué está bajando el riesgo país
La mejora responde principalmente al aumento de la confianza en la capacidad del Estado argentino para cumplir sus compromisos financieros. El mantenimiento del equilibrio fiscal, la acumulación de reservas y el desempeño reciente de los bonos contribuyeron a reducir la percepción de riesgo entre los inversores.
A este escenario se sumaron las mejoras en la calificación crediticia de la deuda argentina. Fitch elevó la nota soberana a “B-” con perspectiva estable, mientras que Standard & Poor’s también mejoró la calificación de los títulos públicos desde “CCC+” hasta “B-”. La nueva categoría continúa reflejando vulnerabilidad financiera, pero aleja a la deuda argentina de los niveles considerados de riesgo sustancial o próximo al incumplimiento.
La continuidad de los superávits fiscales también es una señal importante para el mercado. Los inversores interpretan que un Estado que gasta de acuerdo con sus ingresos necesita emitir menos deuda para financiar el déficit y dispone de mayores posibilidades de afrontar los vencimientos existentes.
La importancia de perforar los 400 puntos
Llegar a los 400 puntos tendría un fuerte valor simbólico y financiero. Con un indicador más bajo, Argentina podría evaluar una futura emisión de bonos en el mercado internacional para refinanciar vencimientos, extender plazos y reducir el costo de su deuda.
Sin embargo, bajar de esa barrera no garantiza automáticamente el regreso al crédito voluntario. El ministro de Economía, Luis Caputo, señaló que el Gobierno preferiría una reducción más pronunciada, cercana a los 250 puntos básicos, antes de realizar una emisión internacional importante. Mientras tanto, el Ejecutivo mantiene como prioridad el financiamiento en el mercado local y el fortalecimiento de las reservas.
También será necesario observar el comportamiento de los mercados internacionales. Una suba de las tasas estadounidenses, un aumento de la aversión global al riesgo o una nueva crisis geopolítica podrían afectar a los bonos emergentes incluso si las variables internas argentinas se mantienen estables.
La caída desde la llegada de Milei
Cuando Javier Milei asumió la Presidencia en diciembre de 2023, el riesgo país se encontraba cerca de los 1.900 puntos básicos. Desde entonces, el indicador registró una caída marcada, aunque atravesó períodos de volatilidad relacionados con la situación política, las reservas, la actividad económica y las expectativas electorales.
La baja hasta la zona de los 421 puntos refleja una recuperación importante de la confianza financiera, pero no significa que todos los problemas de la economía argentina estén resueltos. El país todavía debe afrontar vencimientos relevantes, aumentar sus reservas y demostrar que el orden fiscal puede mantenerse durante un período prolongado.
Por ahora, el mercado vuelve a mostrar una señal favorable para el programa económico del Gobierno. Si la tendencia continúa, Argentina podría perforar próximamente la barrera de los 400 puntos y quedar más cerca de recuperar el acceso regular a los mercados internacionales de deuda.







