23 de octubre 2025

La Antártida, uno de los pocos lugares aún vírgenes del planeta, enfrenta una crisis silenciosa provocada por el cambio climático y la sobreexplotación de sus recursos. En la reunión de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA), los países miembros tienen la oportunidad de tomar una decisión histórica: crear una gran área marina protegida (AMP) en la península antártica.
La propuesta, presentada por Chile y Argentina, busca resguardar más de 670.000 kilómetros cuadrados de ecosistemas esenciales, donde el kril antártico —base de la cadena alimentaria que sustenta a ballenas, focas y pingüinos— está cada vez más amenazado por la pesca industrial y el calentamiento de las aguas. Actualmente, solo existen dos áreas marinas protegidas en el océano Austral, y los intentos de ampliar esa red llevan más de dos décadas sin consenso debido a intereses políticos y económicos.
Por eso, el expresidente de Costa Rica José María Figueres, autor del artículo, llama a los gobiernos a recuperar el “espíritu antártico” de cooperación internacional que inspiró el Tratado Antártico en 1959. El desafío de hoy es justamente equilibrar la protección ambiental con la pesca sostenible y demostrar que, incluso en tiempos de tensiones globales, los países pueden unirse para preservar el patrimonio natural más puro del planeta. La Antártida es mucho más que hielo: es un símbolo de lo que el mundo puede perder si no actúa a tiempo.







