En un gesto que ha sorprendido tanto a fieles cristianos como musulmanes, el gobierno de Irán inauguró una nueva estación de metro llamada “Maryam-e-Moghaddas”, que significa Santa Virgen María. La estación, situada cerca de la catedral armenia de San Sarkis —uno de los templos cristianos más importantes de la capital iraní—, busca rendir homenaje a una figura que ocupa un lugar de honor tanto en el cristianismo como en el islam.

El proyecto, iniciado en 2015, incluye murales y relieves dedicados a María y a Jesús, combinando elementos arquitectónicos persas y armenios. Según las autoridades locales, el objetivo es promover el diálogo interreligioso y la convivencia entre comunidades de distintas creencias. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos recuerdan que, pese al valor simbólico de la iniciativa, los cristianos en Irán siguen enfrentando restricciones a la libertad religiosa, vigilancia estatal y arrestos por participar en reuniones privadas. Se estima que viven en el país unos 200.000 cristianos, en su mayoría de origen armenio o asirio, que mantienen su fe a pesar de las presiones y limitaciones.
El nombramiento de la estación “Virgen María” ha sido recibido como un gesto de respeto y apertura, aunque algunos lo interpretan más como una acción diplomática o simbólica que como una señal de cambio real en la situación de las minorías religiosas.







