Honduras vive horas de tensión mientras el Consejo Nacional Electoral (CNE) reanuda el escrutinio de las elecciones del 30 de noviembre, después de días de parálisis por “fallas técnicas” que detuvieron el conteo de votos. El país sigue sin un presidente electo oficialmente y la incertidumbre crece con cada hora que pasa. Las autoridades del CNE aseguran que cuentan con auditoría externa y personal listo para garantizar un proceso transparente, pero la sombra de la desconfianza persiste, generando inquietud entre la ciudadanía.

El Partido Libertad y Refundación (Libre), que hasta ahora gobernaba, rompió con la institucionalidad al rechazar los resultados preliminares. Su candidata, Rixi Moncada, denunció “injerencia y coacción” del expresidente estadounidense Donald Trump, a quien responsabiliza de manipular la transmisión de resultados. Moncada llamó a las calles a sus seguidores y pidió la nulidad del proceso electoral, sumando presión a un clima político que ya era explosivo y aumentando la polarización en el país.
Los números provisionales muestran un escenario muy ajustado. Con cerca del 88 % de las actas contabilizadas, Nasry Asfura, del Partido Nacional, lidera con 40,19 % de los votos, seguido muy de cerca por Salvador Nasralla, del Partido Liberal, con 39,49 %, mientras Moncada se mantiene en tercer lugar con 19,30 %. La mínima diferencia entre los principales candidatos alimenta sospechas de fraude y mantiene a la ciudadanía al borde de la impaciencia.
Organismos internacionales, incluida la Organización de los Estados Americanos (OEA), han llamado a la calma y a la transparencia, insistiendo en que el país necesita resultados confiables para evitar una crisis institucional mayor. Mientras tanto, Honduras observa con atención cada movimiento del CNE, consciente de que los próximos días definirán no solo al próximo presidente, sino también la confianza de la sociedad en sus instituciones democráticas.
El país entero aguarda, entre protestas, desconfianza y debates, el desenlace de una elección que ha dejado claro que en Honduras la política puede ser tan tensa como impredecible.







