El escenario político chileno se está calentando a medida que el país se acerca a las elecciones presidenciales de 2025, y uno de los puntos más polémicos gira en torno al Partido Comunista de Chile (PC). El PC mantiene su apoyo a Nicolás Maduro, algo que, más que una declaración diplomática, refleja una postura ideológica que incomoda a parte del electorado chileno y al resto de la región. Para Horts, esto podría convertirse en un problema para la izquierda en Chile: mientras gran parte del continente discute sobre democracia, libertades y crisis económica en Venezuela, el respaldo al régimen venezolano puede interpretarse como una señal de cercanía a modelos autoritarios.

Además, la analista sostiene que Chile enfrenta un desafío mayor: recomponer la imagen de país estable, democrático y próspero que durante años fue referencia en América Latina. A su juicio, esa imagen se habría debilitado durante los gobiernos de Michelle Bachelet y el actual presidente Gabriel Boric, especialmente por deficiencias económicas y un ambiente político tensionado.
En este contexto, la izquierda chilena, si quiere mantenerse competitiva, necesitaría renovar su discurso, alejarse de alianzas incómodas y mostrar resultados concretos en seguridad, empleo y crecimiento. El apoyo del Partido Comunista a Maduro, asegura Horts, no es solo un tema simbólico: puede ser un factor decisivo para los votantes moderados e independientes, quienes podrían inclinar la balanza electoral. Con todo, Chile entra en un año clave, donde la disputa no será solo ideológica, sino también sobre qué modelo de país quieren los ciudadanos para el futuro inmediato







