La Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA) expulsó a Bolivia después de que el presidente electo, Rodrigo Paz, anunciara que no invitará a las dictaduras de Venezuela, Cuba y Nicaragua a su juramentación. El organismo —fundado por Hugo Chávez y Fidel Castro— acusó al futuro gobierno de “conducta antibolivariana y proimperialista”. Paz, de tendencia centrista, aseguró que su país solo buscará alianzas con democracias reales. Nacido en el exilio, el nuevo líder promete sacar a Bolivia del aislamiento político y la crisis económica, con apoyo de EE. UU. y varios países latinoamericanos. “Hemos puesto a Bolivia en el mundo y al mundo en Bolivia”, escribió en redes. Mientras tanto, Evo Morales —con una orden de captura vigente— propone un referéndum “contra la entrega del país al imperialismo”. Un cambio de rumbo histórico en el mapa político sudamericano.








