Un reciente informe mundial —la tercera edición del Índice Global de Delincuencia Organizada 2025, elaborado por GI-TOC— revela un preocupante auge en el narcotráfico de cocaína y drogas sintéticas, y analiza cómo esto está impulsando un crecimiento de la criminalidad en Chile. Según el estudio, la puntuación de criminalidad del país subió de 4,6 en 2021 a 5,48 en 2025, un alza de 0,30%, lo que lo sitúa entre los países sudamericanos con mayor aumento. El informe identifica un “duopolio” en el mercado global de drogas: la cocaína y las sustancias sintéticas dominan cada vez más, mientras el cannabis, aunque sigue siendo la droga más consumida, mantiene un crecimiento estable.

Otro punto clave del análisis es la corrupción: tribunales y cárceles en Chile estarían debilitando la independencia judicial, lo que favorece la penetración y operación de redes criminales organizadas. Además, se destaca un alza preocupante en delitos como trata de personas y tráfico de armas, que se relacionan con actores criminales cada vez más fuertes, muchos de ellos extranjeros, como la organización “Tren de Aragua”. El informe advierte que el crimen organizado no solo ha crecido en volumen, sino también en complejidad: se está “reorganizando radicalmente” gracias a la tecnología, el fraude financiero y su inserción en actividades legales.
Los autores llaman a una estrategia integral para combatir esta amenaza: cooperación internacional, fortalecimiento institucional, involucramiento del Estado, la sociedad civil y el sector privado. Solo así, alertan, sería posible contener una criminalidad cada vez más sofisticada y peligrosa







