Un nuevo informe revela un fenómeno notable dentro de la Iglesia Católica en Inglaterra: cerca de un tercio de los sacerdotes católicos ordenados recientemente provienen de comunidades anglicanas. El estudio, titulado Convert Clergy in the Catholic Church in Britain, fue elaborado por la St. Barnabas Society, organización dedicada a acompañar a clérigos anglicanos que deciden entrar en plena comunión con Roma.
Según los datos publicados, más de 700 clérigos y religiosos —incluyendo sacerdotes y diáconos— se han convertido al catolicismo desde 1992. Los autores señalan que la cifra es incluso mayor de lo que muchos imaginarían y representa una fuente clave de vocaciones en un contexto donde las ordenaciones nativas disminuyen.

El informe también identifica dos momentos decisivos que impulsaron olas de conversiones. El primero, en 1992, cuando la Iglesia de Inglaterra aprobó la ordenación de mujeres. Esta decisión provocó tensiones doctrinales que llevaron a muchos clérigos a buscar una tradición que consideraran teológicamente más estable. El segundo impulso surgió en 2010, con la visita del Papa Benedicto XVI al Reino Unido y la puesta en marcha del Anglicanorum Coetibus, una estructura creada especialmente para acoger a anglicanos conservando elementos de su patrimonio litúrgico.
El profesor Stephen Bullivant, coautor del documento, reconoce que los números sorprendieron incluso a los investigadores: «Este flujo constante de clérigos procedentes del anglicanismo ha transformado silenciosamente el panorama vocacional católico en el Reino Unido», afirmó. Además de los datos, el informe incluye testimonios personales. Muchos de los entrevistados expresan agradecimiento por su formación anglicana, aunque aseguran que su decisión final fue guiada por un deseo profundo de unidad con la Iglesia Católica.







