En el cierre de campaña realizado el 11 de noviembre en Maipú, Chile, la candidata del Partido Comunista, Jeannette Jara, protagonizó un evento que no pasó desapercibido. La actividad tenía como objetivo principal difundir las propuestas del partido y reforzar su mensaje político de cara a las próximas elecciones. Sin embargo, lo que más llamó la atención no fueron los discursos ni las promesas, sino una polémica escena que se viralizó rápidamente en redes sociales.

Durante el acto, un grupo de militantes presentes entre el público comenzó a corear con fuerza la consigna “¡El que no salta es paco!”, en referencia a los carabineros de Chile. El cántico, ampliamente utilizado en manifestaciones durante el estallido social de 2019, reapareció en este contexto político, generando críticas y reacciones encontradas. Para algunos asistentes, el grito representaba una expresión de protesta y descontento con las fuerzas policiales, a las que acusan de abusos y represión en los últimos años.
Para otros, en cambio, se trató de una falta de respeto hacia una institución que cumple funciones de seguridad pública, y una muestra de intolerancia que empañó el cierre de campaña. Lo más preocupante es que la candidata no detuvo la consigna; su silencio fue interpretado como aprobación. Esto abre un debate sobre la responsabilidad de los líderes políticos en contener los excesos de sus seguidores. Al final, lo que debía ser un cierre de campaña serio terminó siendo una prueba más de la creciente intolerancia que amenaza con ensombrecer la discusión política en Chile.







