La nueva normativa comenzó a regir este jueves y obliga a identificar a los usuarios de telefonía móvil prepago. El Gobierno busca dificultar el uso de estos números para estafas, amenazas y otros delitos.
Chile termina con el anonimato de los teléfonos prepago
El Gobierno de Chile puso en marcha este jueves 20 de agosto una nueva normativa que modifica las condiciones de uso de la telefonía móvil prepago y termina con el anonimato de estas líneas.
A partir de ahora, los números prepago deberán estar asociados a una identidad, de manera que las compañías de telecomunicaciones puedan individualizar a la persona responsable de cada línea. La medida forma parte de una modificación a la Ley General de Telecomunicaciones y se presenta como una herramienta para fortalecer la seguridad y combatir delitos cometidos mediante teléfonos móviles.
Según informó la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel), las empresas deberán mantener un registro actualizado de sus usuarios. Entre los antecedentes que podrán formar parte de este registro se encuentran el nombre, domicilio y número de cédula de identidad o pasaporte.
La normativa busca principalmente facilitar la investigación de estafas telefónicas y otros delitos en los que se utilizan líneas cuya titularidad hasta ahora podía resultar difícil de determinar.

Más de cuatro millones de usuarios de prepago
La modificación tiene un alcance considerable. Durante el primer trimestre de 2026, Chile registraba 4.425.012 usuarios de telefonía móvil prepago, cifra equivalente a cerca del 19% del total de números móviles existentes en el país.
De esta manera, millones de usuarios quedan incorporados a un sistema en el que las compañías deberán contar con información que permita identificar al titular de cada línea.
El objetivo declarado por las autoridades es avanzar hacia un sistema de comunicaciones más seguro y transparente, especialmente frente al aumento de delitos que utilizan teléfonos móviles como herramienta para contactar a sus víctimas.
¿Qué deberán hacer los usuarios?
El registro podrá realizarse mediante mecanismos presenciales o digitales, dependiendo de la compañía. Para identificar al usuario se solicitarán antecedentes personales, mientras que las empresas también manejarán información técnica relacionada con la línea, la tarjeta SIM y el equipo utilizado.
En el caso de las líneas que ya se encuentran activas, la identificación se irá solicitando en determinadas circunstancias, como al realizar una recarga cuando el número todavía no esté asociado a una identidad.
La normativa también contempla situaciones relacionadas con el monto de las recargas y con líneas que hayan permanecido sin actividad en la red durante un período determinado.
Para las nuevas líneas, en tanto, la identificación forma parte del proceso de activación.
Las empresas deberán proteger los datos personales
El fin del anonimato también supone una nueva responsabilidad para las compañías telefónicas: proteger la información entregada por sus clientes.
La Subtel estableció que los operadores deberán adoptar las medidas necesarias para resguardar los datos personales y no podrán utilizarlos para fines diferentes de aquellos vinculados con el registro y las obligaciones establecidas por la legislación.
Además de los datos personales, los operadores podrán disponer de información técnica como el número telefónico, el identificador del equipo y los datos asociados a la tarjeta SIM. Parte de esta información deberá mantenerse durante el período establecido por la normativa.
Una medida contra las estafas telefónicas
El Gobierno defiende la nueva regulación como una herramienta para reducir el margen de acción de quienes utilizan teléfonos prepago para cometer delitos.
Las llamadas fraudulentas, las estafas y otras actividades ilícitas pueden aprovechar líneas cuya identificación resulta complicada. Con la nueva obligación, las autoridades contarán con una vía adicional para establecer quién se encuentra detrás de un determinado número.
La medida se suma así a la agenda de seguridad impulsada por el Ejecutivo y representa un cambio relevante en la forma en que millones de chilenos utilizan los servicios de telefonía móvil.
Para los usuarios legítimos de prepago, el cambio supone principalmente entregar información para asociar su número a una identidad. Para las autoridades, en cambio, representa el intento de cerrar uno de los espacios que hasta ahora permitían utilizar teléfonos móviles sin una titularidad fácilmente verificable.
El 20 de agosto de 2026 marca, de este modo, el comienzo de una nueva etapa para la telefonía prepago en Chile: los números móviles dejarán de ser anónimos y deberán quedar vinculados a una persona identificable.







