La nueva normativa permite que adolescentes de 14 años sean condenados a prisión por delitos como asesinato, atentados con explosivos o delitos graves relacionados con armas. La medida tendrá una vigencia inicial de cinco años.
Suecia endurece su legislación penal frente a los delitos más graves cometidos por menores. Desde ahora, los adolescentes de 14 años podrán ser condenados a penas de prisión cuando sean declarados culpables de determinados delitos de extrema gravedad.
La medida fue aprobada por el Parlamento sueco, el Riksdag, en una votación realizada el jueves 13 de agosto. Con la entrada en vigor de la reforma, la edad mínima para recibir una pena de prisión baja de los 15 a los 14 años.
La modificación no contempla que cualquier delito cometido por un menor de 14 años pueda terminar en una condena de cárcel. La posibilidad se limita a hechos considerados especialmente graves, entre ellos el asesinato, atentados con explosivos y delitos graves relacionados con armas.

Una respuesta frente al avance de la criminalidad juvenil
El cambio representa una modificación significativa respecto del sistema que había regido hasta ahora en Suecia. La legislación establecía los 15 años como edad mínima para recibir una condena de prisión.
La decisión llega en un contexto marcado por la preocupación de las autoridades suecas ante la participación de adolescentes cada vez más jóvenes en actividades delictivas, especialmente en entornos vinculados con organizaciones criminales.
La reforma tendrá una duración limitada de cinco años. Durante ese período se aplicará el nuevo régimen para los delitos contemplados por la legislación.
También cambian las penas para quienes cometen varios delitos
La reforma aprobada por el Parlamento incluye además modificaciones en la forma en que se determinan las penas cuando una persona es condenada por varios delitos.
Anteriormente, el sistema contemplaba una pena conjunta para diferentes delitos. Con las nuevas reglas, los tribunales deberán considerar los tres delitos más graves al establecer la duración de la condena.
El Gobierno sueco estima que esta modificación podría traducirse en penas considerablemente más extensas para quienes acumulen varios delitos graves.
De esta manera, Suecia avanza hacia un sistema penal más severo frente a determinados delitos cometidos por menores y adultos, en un intento por responder a una criminalidad que durante los últimos años ha generado una fuerte preocupación social y política.
La medida abre, al mismo tiempo, un debate particularmente sensible: cómo responder con firmeza frente a menores involucrados en delitos extremadamente violentos sin perder de vista su condición de adolescentes y las posibilidades de reinserción.







