La región de Valparaíso enfrenta uno de sus momentos más complejos en materia de seguridad. En apenas dos meses, los homicidios aumentaron un 64%, según cifras entregadas por Carabineros, encendiendo las alarmas entre autoridades, fiscales y vecinos que denuncian un avance cada vez más evidente del crimen violento en la zona. La seguidilla de delitos registrados durante los últimos días refleja la gravedad del escenario.
Uno de los casos que más impacto generó ocurrió en pleno centro de Valparaíso, donde un hombre fue asesinado a metros del Congreso Nacional, en un ataque con arma blanca ocurrido a plena luz del día. El hecho volvió a instalar el debate sobre la sensación de inseguridad en sectores altamente transitados de la ciudad. A esto se suman otros episodios violentos registrados en distintos puntos de la región.

En Cerro Placeres, dos personas resultaron baleadas en un doble homicidio frustrado que obligó la intervención del Equipo Contra el Crimen Organizado y Homicidios (ECOH) de la Fiscalía. Paralelamente, un nuevo asalto a un servicentro en Placilla volvió a evidenciar el aumento de delitos de alta connotación pública. Desde el Ministerio Público advirtieron que muchas investigaciones se ven dificultadas por la negativa de víctimas y testigos a colaborar con antecedentes, fenómeno que se ha vuelto recurrente en causas ligadas a bandas criminales y violencia armada. Mientras tanto, las autoridades regionales reconocen que el fenómeno delictual se ha intensificado durante 2026.
El incremento de homicidios en Valparaíso no solo preocupa por las cifras, sino también por la brutalidad y frecuencia de los ataques. Comunas como Valparaíso, Viña del Mar y Cartagena han mostrado alzas sostenidas en delitos violentos, alimentando el temor ciudadano y las críticas por la efectividad de las medidas de seguridad implementadas hasta ahora. Ante este escenario, el Gobierno reforzó operativos policiales y fiscalizaciones masivas mediante las denominadas “Rondas Impacto”, aunque desde distintos sectores advierten que las medidas aún no logran contener el avance de la delincuencia organizada en la región.







