Una fuerte controversia política y diplomática se desató en Chile tras los cuestionamientos de la presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, a la embajadora chilena en Nueva Zelanda, Manahi Pakarati. El conflicto surgió luego de que la diplomática publicara en redes sociales un mensaje alusivo a la “libre determinación de la nación Rapa Nui” mientras se encontraba de vacaciones en Isla de Pascua, una declaración que rápidamente generó reacciones en el mundo político y encendió las alarmas en la Cancillería.

Vodanovic fue enfática al señalar que existe una incompatibilidad evidente entre el rol que debe cumplir una embajadora del Estado de Chile y la expresión pública de posturas que pueden interpretarse como contrarias a la política exterior del país. A su juicio, quienes representan a Chile en el extranjero tienen la obligación de resguardar la soberanía nacional y mantener coherencia con la línea oficial del gobierno, especialmente en temas tan sensibles como la integridad territorial.
El Ministerio de Relaciones Exteriores reaccionó con rapidez. La Cancillería reprendió formalmente a Pakarati el mismo día en que se conoció la publicación, lo que llevó a la embajadora a eliminar el contenido y ofrecer disculpas públicas. Sin embargo, el episodio ya había generado un debate mayor, que trascendió el ámbito diplomático y se instaló con fuerza en el Congreso y en el oficialismo.
Mientras algunos parlamentarios consideran que el asunto debería cerrarse tras la reprimenda, otros creen que el gesto de la embajadora refleja una falta grave que debe ser evaluada en profundidad. El caso también reabrió la discusión sobre los límites entre la identidad personal, el activismo y las responsabilidades institucionales, especialmente cuando se trata de autoridades que encarnan la voz oficial del Estado en el exterior.







