Temuco vivió esta semana un fuerte golpe al narcotráfico. La Policía de Investigaciones (PDI) desarticuló una banda familiar dedicada a la venta de drogas que operaba en el sector Pedro de Valdivia, liderada por una reconocida dirigente vecinal de la zona.

La investigación, que se extendió por siete meses, combinó trabajo de inteligencia, vigilancia encubierta y seguimiento policial, y culminó con un operativo masivo que movilizó a cerca de noventa detectives. Durante los allanamientos, la PDI incautó más de cuatro kilos de drogas, entre marihuana y cocaína, armas de fuego, incluidos fusiles y escopetas hechizas, además de vehículos y caballos corraleros utilizados por la organización para sus operaciones.
Las autoridades detallaron que los integrantes del clan mantenían varias viviendas interconectadas que funcionaban como puntos de venta y que incluso un negocio de abarrotes servía como fachada para camuflar el comercio ilícito. El subprefecto Rodrigo Aguilera explicó que la organización tenía una estructura sofisticada para la distribución de drogas en la ciudad, lo que evidencia un nivel de planificación y coordinación significativo.
La situación generó conmoción en la comunidad, debido a que la líder de la banda ejercía funciones como dirigente vecinal, encendiendo el debate sobre la posible infiltración del crimen organizado en espacios comunitarios y la necesidad de reforzar los mecanismos de control social en sectores residenciales.
Tras el operativo, seis personas fueron detenidas y formalizadas ante el Juzgado de Garantía de Temuco. Dos mujeres quedaron en prisión preventiva por tráfico de drogas, mientras que los otros cuatro integrantes de la banda enfrentan arresto domiciliario total, aunque con recursos legales pendientes. La desarticulación de esta organización es considerada uno de los golpes más relevantes al narcotráfico en la región de La Araucanía durante los últimos meses, y marca un precedente en la vigilancia y control de redes criminales que operan en entornos comunitarios







