¿Qué estamos celebrando realmente cuando Chile celebra sus Fiestas Patrias?

¿Qué estamos celebrando realmente cuando Chile celebra sus Fiestas Patrias?

La reinauguración del monumento al general Manuel Baquedano en Santiago no representó solamente la restauración de una estatua. Su regreso a la Plaza Baquedano también puso nuevamente en el espacio público una parte de la historia militar de Chile, después de años marcados por la destrucción, el conflicto y el debate sobre la memoria nacional.

La reinauguración del monumento al general Manuel Baquedano, acompañada por un desfile de cerca de 1.900 efectivos de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad, tuvo un significado que fue más allá de la recuperación física de una obra patrimonial.

El regreso de Baquedano a su ubicación histórica ocurrió después de un período particularmente convulsionado de la historia reciente de Chile. La Plaza Baquedano había sido uno de los principales escenarios de las protestas iniciadas en 2019 y, durante ese período, el monumento había sufrido numerosos daños hasta que la estatua fue retirada en 2021.

Cinco años después, la figura ecuestre del general volvió a ocupar su lugar.

El general Manuel Baquedano, comandante en jefe del Ejército de Chile durante la Guerra del Pacífico. Fotografía histórica, hacia 1880.
El general Manuel Baquedano, comandante en jefe del Ejército de Chile durante la Guerra del Pacífico. Fotografía histórica, hacia 1880.

La memoria también forma parte del espacio público

Un país no construye su identidad únicamente a través de sus instituciones actuales. También lo hace mediante los símbolos, personajes y acontecimientos que decide conservar en sus espacios públicos.

Baquedano fue una figura central de la historia militar chilena. Como comandante del Ejército durante la Guerra del Pacífico, quedó asociado a uno de los conflictos que marcaron profundamente la historia de Chile y su relación con los países vecinos.

Por esa razón, la presencia de su monumento siempre tuvo una dimensión que excedió lo artístico. La estatua representó una determinada memoria histórica y, precisamente por eso, también fue objeto de controversia.

La discusión sobre qué personajes deben ocupar los espacios públicos es legítima en una sociedad democrática. Sin embargo, una cosa es debatir la interpretación de la historia y otra diferente es destruir físicamente sus testimonios.

El monumento sufrió rayados, pintura, incendios y otros daños desde octubre de 2019 por sectores de izquierda
El monumento sufrió rayados, pintura, incendios y otros daños desde octubre de 2019 por sectores de izquierda

Restaurar no significa olvidar

La restauración del monumento ofreció una oportunidad para distinguir entre memoria y aprobación.

Conservar una estatua histórica no significa necesariamente compartir todas las interpretaciones existentes sobre la persona representada. Significa reconocer que el patrimonio permite observar el pasado, incluso cuando ese pasado puede generar discusiones, desacuerdos o posiciones contrapuestas.

En este sentido, la restauración permitió recuperar un elemento de la historia de Santiago sin necesidad de convertirlo en un símbolo político único.

La piedra dañada, las capas de pintura retiradas y los rastros de los años de abandono también terminaron formando parte de la historia reciente del propio monumento. Restaurarlo significó, en cierta medida, conservar tanto su historia original como las huellas del período contemporáneo que atravesó.

La Parada Militar del 19 de septiembre constituye una de las principales ceremonias de las Fiestas Patrias y está vinculada a la conmemoración de las Glorias del Ejército de Chile.
La Parada Militar del 19 de septiembre constituye una de las principales ceremonias de las Fiestas Patrias y está vinculada a la conmemoración de las Glorias del Ejército de Chile.

Las Fuerzas Armadas y una tradición nacional

La participación de cerca de 1.900 efectivos del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea, Carabineros y Gendarmería añadió otro elemento relevante a la ceremonia.

El acto se produjo pocos días después del 19 de septiembre, fecha en la que Chile conmemoró el Día de las Glorias del Ejército, en el marco de sus Fiestas Patrias. La presencia militar alrededor del monumento reforzó la relación entre Baquedano, la historia del Ejército y una tradición institucional que continúa formando parte de la vida pública chilena.

En tiempos en los que las instituciones armadas han sido objeto de intensos debates, recuperar espacios para recordar su historia también puede contribuir a comprender su lugar dentro del Estado y de la sociedad chilena.

En septiembre de 2026, la estatua ya había quedado expuesta nuevamente después de los trabajos de restauración. Se habían retirado 23 capas de pintura y utilizado vapor para eliminar rayados y afiches
En septiembre de 2026, la estatua ya había quedado expuesta nuevamente después de los trabajos de restauración. Se habían retirado 23 capas de pintura y utilizado vapor para eliminar rayados y afiches

Un patrimonio que pertenece a todos

La Plaza Baquedano fue durante años un lugar de encuentro, celebración, protesta y conflicto. Su historia reciente demostró que los espacios públicos pueden adquirir significados diferentes según el momento político y social.

El regreso de Baquedano no eliminó esas discusiones. Tampoco necesitó hacerlo.

Un patrimonio nacional no debería pertenecer exclusivamente a quienes comparten una determinada interpretación de la historia. Su valor también reside en permitir que distintas generaciones conozcan, estudien y discutan el pasado.

La restauración del monumento, por lo tanto, pudo entenderse como algo más que una obra de conservación. Fue también una decisión sobre qué hacer con la memoria después de un período de confrontación.

Chile decidió volver a colocar a Baquedano en su plaza histórica. El desafío, desde ahora, será que ese espacio pueda convertirse nuevamente en un lugar donde la historia sea recordada y discutida sin que el patrimonio tenga que ser víctima del conflicto político.