Cuba enfrenta nuevos apagones y queda sin electricidad

Cuba enfrenta nuevos apagones y queda sin electricidad

La Unión Eléctrica de Cuba prevé una afectación de hasta 2.280 megavatios durante las horas de mayor consumo. Nueve de las 16 unidades termoeléctricas del país se encuentran fuera de servicio por averías o mantenimiento.

La crisis energética que atraviesa Cuba continúa agravándose. Este sábado, hasta un 70% del país podría permanecer simultáneamente sin suministro eléctrico durante el horario de mayor consumo, correspondiente a la tarde y la noche, según las previsiones de la estatal Unión Eléctrica (UNE).

El organismo, dependiente del Ministerio de Energía y Minas, estima que durante el horario punta el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) dispondrá de apenas 1.000 megavatios (MW) de capacidad de generación, frente a una demanda máxima proyectada de 3.250 MW.

La diferencia entre la electricidad disponible y las necesidades del país obligará a realizar desconexiones controladas. La UNE calcula una afectación de aproximadamente 2.280 MW para evitar un colapso desordenado del sistema.

La Habana y otras zonas de Cuba enfrentan frecuentes cortes de electricidad en medio de la crisis del sistema energético nacional
La Habana y otras zonas de Cuba enfrentan frecuentes cortes de electricidad en medio de la crisis del sistema energético nacional

Un sistema eléctrico al límite

La situación del sistema eléctrico cubano ha sido calificada como “crítica” por el propio Gobierno de la isla. Los apagones, que durante años han formado parte de la vida cotidiana de los cubanos, se han extendido y prolongado hasta el punto de que numerosos hogares pasan actualmente más horas sin electricidad que con suministro.

Uno de los principales problemas se encuentra en las centrales termoeléctricas. De las 16 unidades existentes, nueve no estarán disponibles durante esta jornada debido a averías o trabajos de mantenimiento.

Estas instalaciones representan alrededor del 40% de la matriz energética cubana y muchas acumulan décadas de funcionamiento. La falta de inversiones suficientes para modernizarlas ha contribuido al deterioro de sus equipos y a las constantes fallas que afectan la generación eléctrica.

El problema no se limita, sin embargo, al estado de las centrales. La falta de combustible también ha reducido la capacidad de generación de otros equipos que dependen de diésel y fueloil importados.

Falta de combustible y sanciones

Cuba necesita más de 100.000 barriles de petróleo diarios para cubrir sus necesidades energéticas, pero la producción nacional alcanza aproximadamente 40.000 barriles. El resto debe obtenerse mediante importaciones.

La escasez de combustible ha afectado especialmente a los motores de generación distribuida, responsables de otro 40% aproximadamente de la matriz eléctrica del país. El 20% restante procede principalmente del gas y de fuentes renovables, entre ellas la energía solar, cuyo desarrollo ha recibido apoyo de China.

El Gobierno cubano atribuye una parte importante de la crisis a las sanciones estadounidenses y a las dificultades para acceder a combustible en el mercado internacional. La administración de La Habana sostiene que las medidas de Washington han provocado una situación de “asfixia energética” sobre la isla.

Sin embargo, expertos independientes apuntan también al deterioro acumulado de la infraestructura y a la falta de financiamiento e inversiones como factores fundamentales detrás de la crisis. De esta manera, el déficit actual sería resultado de una combinación de problemas estructurales y dificultades para obtener combustible.

A oscuras, millones de cubanos soportan una crisis energética que se ha convertido en símbolo del deterioro de la vida cotidiana bajo el régimen comunista.
A oscuras, millones de cubanos soportan una crisis energética que se ha convertido en símbolo del deterioro de la vida cotidiana bajo el régimen comunista.

Una crisis que afecta la vida cotidiana

Los continuos cortes de electricidad no solo afectan la comodidad de los hogares. También dificultan el funcionamiento de comercios, hospitales, escuelas, sistemas de transporte y otras actividades esenciales.

La falta de electricidad prolongada afecta además la conservación de alimentos y el acceso regular a agua potable, aumentando las dificultades que enfrenta la población cubana en medio de la crisis económica.

La situación ha llegado a tal punto que recientemente la isla también ha experimentado apagones de gran magnitud y problemas para mantener estable el Sistema Electroenergético Nacional. Aunque las autoridades han conseguido restablecer parcialmente el servicio después de episodios críticos, la recuperación no garantiza un suministro estable.

Mientras las autoridades intentan administrar el déficit mediante desconexiones programadas, millones de cubanos continúan enfrentando una realidad marcada por la incertidumbre sobre cuándo tendrán electricidad nuevamente.

La jornada de este sábado vuelve a evidenciar la profundidad de una crisis que no parece limitarse a una falla puntual, sino que refleja el deterioro acumulado de una infraestructura energética que enfrenta falta de inversiones, averías recurrentes y dificultades para garantizar el combustible necesario para mantener funcionando el sistema.